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E

l fracking es un tema tendencia, además muy candente. Y no es para menos, pues a falta de respuestas contundentes sobre los riesgos y el impacto ambiental, se han tejido historias y mitos urbanos alarmistas que han desencadenado en rechazo.

En contraste están los simpatizantes, quienes le adjudican dos grandes logros al fracking en Estados Unidos: la seguridad del suministro de energía (con el plus de que redujo el precio del gas y la electricidad), y la reactivación de la economía.

 A continuación, hablaremos del por qué del auge del fracking, un proceso que se cimenta en la empatía y el rechazo.

Fracking una idea veterana en resurgimiento

En los años 40 se hicieron algunas investigaciones que con el tiempo se fueron estancando. Luego George Mitchell, un empresario petrolero proveniente de Texas que buscaba constantemente opciones para aumentar la rentabilidad y sostenibilidad de la industria, rescató la idea del olvido y financió investigaciones para conocer más acerca de la fractura hidráulica.

Por más de 15 años Mitchell intentó aterrizar la idea a la práctica sin conseguir éxito alguno. Solo hasta 1998, cuando él ya alcanzaba los 80 años de edad, el ingeniero Nick Steinseberger le propuso una versión más económica de su concepto de fracking, que consistía en infiltrar las rocas con un compuesto más natural, hecho en un 99% de agua. Mitchell aprobó el experimento y al cabo de dos años su producción de gas se multiplicó en 250%.

Le tenían poca fe, y terminó salvando a EE.UU

Hace poco más de una década, la preocupación por el agotamiento de los recursos naturales puso a titubear la economía de Estados Unidos. El panorama no era para nada alentador, parecía inevitable el encarecimiento de la energía, las cifras de producción de petróleo y gas natural completaban varios años a la baja y, a pesar de las múltiples inversiones, los desarrollos en energías renovables no avanzaban al ritmo que se esperaba.

Sin pensarlo, los resultados del trabajo de Mitchell y Steinseberger hicieron posible lo que parecía utopía en medio de la crisis, solamente entre 2010 y 2015 la producción petrolera incrementó en un 60%. De acuerdo a estadísticas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), si Estados Unidos continúa con el ritmo que lleva podría convertirse en 2020 en el mayor productor de crudo a nivel mundial, superando incluso a Arabia Saudí y Rusia.

Algo similar sucede con el gas. Otras proyecciones de la AIE aseguran que para 2035 algo más de la mitad de la producción de gas en USA se obtendrá mediante técnicas de fracturación hidráulica. Esto podría convertir al país en un exportador neto del recurso.

Las tres caras del fracking: la energía, la economía y la ecología

Además de asegurar la viabilidad de los recursos energéticos durante los próximos años, el fracking dinamizó la economía, dio lugar a una nueva industria y, por consiguiente, a más empleos. Así mismo, abarató los precios del gas y la electricidad. Pero, ¿qué ha pasado con los avances en la investigación de los riesgos medio ambientales?

A diferencia de los procesos de extracción tradicionales, en este se reduce el uso de combustibles más sucios como el carbono. Sin embargo, la cantidad de metano presente en la extracción de petróleo y el gas de esquisto preocupa, pues una de las consecuencias si se deja escapar el gas de los pozos abiertos es la aceleración del calentamiento global.

 

Esto explica por qué aun cuando Estados Unidos es el mayor pregonero del fracking, hay algunos estados que se muestran rezagados y se niegan a dar el paso, pues exigen un mayor compromiso con el medio ambiente. El Estado de Illinois, por ejemplo, aprobó el fracking después de crear la legislación más estricta del país, con el fin de impulsar el empleo en ciertas zonas económicamente deprimidas, pero sin comprometer su entorno.

Ahora que conoces el impacto en el mercado energético, ¿crees que Colombia debería apostarle al fracking?

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Written by In The Loop