Son las 7:00 a.m. y las cortinas de la habitación se abren de forma automática. Usted se levanta y va a la cocina y dice: encender las luces, comenzar a hacer café, comenzar el playlist de despertar en toda la casa o sintonizar las noticias y mostrar los eventos del día. A esto, una máquina contesta – Buenos días -, su café estará listo en cinco minutos y su primera reunión es el centro de la ciudad a las 9:45 a.m. mientras que se alista, usted puede revisar que el metro de las 8:20 a.m. viene con dos minutos de retraso.

Antes de salir, revisa desde su celular en el app de medición inteligente que el día anterior consumió 7 Kwh, el menor consumo en el último mes, de los cuales el panel solar instalado en su tejado generó 9Kwh, ahorrando los 2KWh restantes que fueron entregados como excedentes a la red y que su comercializador de energía le descontará de la próxima factura. Antes de salir apaga todas las luces y electrodomésticos con un solo botón y le da la orden de inicio a través de su celular a la aspiradora automática que limpia su casa.

Al salir de su casa, lleva las bolsas de basura a los respectivos contenedores de reciclaje y comienza a caminar a la estación, pero va con algo de tiempo y recuerda que no cargó su celular la noche anterior, así que para un momento en el parque más cercano para usar una estación de recarga con energía solar y descansa un rato. En eso, ve cómo algunos de sus vecinos están‚ alquilando unas de las bicicletas públicas mientras otros esperan el bus autónomo y eléctrico de las 7:55 a.m.

Su Smartphone ya tiene un poco más de carga, así que sigue su camino hacia el tren. Al llegar al paradero pone su móvil al frente de la taquilla, que le indica que descontaron el pasaje, tiene saldo y puede continuar. Luego coge la ruta directo hacia el centro, que seguramente es un tren eléctrico inteligente, que no requiere conductor y que genera pocas emisiones contaminantes. Durante el trayecto, lee las noticias, paga la renta y los servicios públicos desde el App de su banco y pide una orden de un café, que estará lista en su oficina a la hora en que llegue.

Este resumen podría ser la explicación perfecta de lo que es una “ciudad inteligente”, un término que aún está en proceso de definición. Según el último encuentro realizado por El País de España sobre este tema, Las “Smart Cities” son las ciudades que hacen una gran inversión en tecnologías para mejorar la calidad de vida de sus habitantes y ser más amigables con el medio ambiente. El portal especializado en TIC’s, Cintel, las define más bien “como” urbes que hacen gran uso de sistemas inteligentes para mejorar todos los sistemas que componen la ciudad “.

El término, o más bien la necesidad del mismo, nace de las predicciones de las Naciones Unidas, en las que se especula que cerca del 75% de la población del mundo vivirá en las grandes ciudades para antes de 2050. Como es de esperarse, hay que tomar medidas para que las urbes no colapsen y mejoren.

Demain D-Eco, blog especializado en soluciones amigables con el medio ambiente, enumeró algunos de los requisitos que las ciudades deben cumplir para acuñarse para dicho término. El primero es el desarrollo en infraestructura: vías, sistema de transporte público, espacios de ocio y estilo de vida, telecomunicaciones y demás. Por otro lado, está el entorno competitivo: Según este portal, con el mayor uso de las TIC, los gobiernos deben crear espacios donde se fomente el emprendimiento, competitividad, desarrollo económico y creación de empresa. Por último, habla de la inclusión y sostenibilidad, haciendo un llamado a la aceptación de diferencias, creencias, culturas y mayor preocupación por el medio ambiente.

En ese orden de ideas, el IESE, Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra, hizo un estudio donde se destacaron Japón, Estados Unidos, Francia, Alemania, Dinamarca, Finlandia y España como algunos de los países con mayor potencial para ciudades inteligentes. Sin embargo, dada la novedad del término, es difícil decir a ciencia cierta cuáles son puntualmente los lugares más inteligentes del mundo, pero sí se puede dar una aproximación.

Del estudio anterior, tomemos la capital alemana como punto de referencia. Berlín, con cerca de 4 millones de habitantes, es la segunda ciudad en tamaño de la Unión Europa. En esta ciudad el no reciclar, pasarse un semáforo en rojo (también los peatones), así como descargar música y ver películas y series de forma ilegal es tan mal visto que incluso tiene repercusiones legales. Tiene uno de los mejores sistemas de transporte del mundo y su sistema financiero tiene una tecnología tan alta que el dinero en físico es necesario solo para las pequeñas tiendas de barrio. Así mismo, tiene un sistema de salud y de educación públicos 100% gratuitos.

Sería difícil calificar a alguna ciudad de Colombia como par de las anteriores; aunque vale la pena destacar que el gobierno tiene planes para hacer de urbes como Bogotá y Medellín unas ciudades verdaderamente inteligentes.

En Bogotá se vienen desarrollando algunas iniciativas encaminadas a la consolidación de una Bogotá inteligente que busca mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, a través de mejoras en los servicios públicos y los incentivos para el consumo inteligente de la energía. En el marco de esta iniciativa, se vienen adelantando proyectos alrededor de la generación de energía distribuida, el transporte eléctrico, la semaforización de la ciudad, el alumbrado público inteligente, la conectividad (WiFi), entre otros.

En el caso de Medellín, según datos de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, la capital de Antioquia no solo es la ciudad más innovadora del país, sino también la más inteligente, y cuenta incluso con un programa llamado Ciudad Inteligente, con el que la alcaldía espera mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

“Medellín ha logrado hacer cosas interesantes con su movilidad y medios de transporte”, dijo la viceministra de las TIC, María Carolina Hoyos a una entrevista con la Revista Semana. Así mismo, durante el Foro Ciudades i 360°, el ministro de dicha cartera, David Luna, dijo que el país está en camino hacia las ciudades inteligentes.

Luna puntualizó que su Ministerio ha hecho una inversión que supera los $330.000 millones en los 32 departamentos, para la construcción de ciudades cada vez más inteligentes, interactivas, incluyentes, informadas e interconectadas.

“Lo que necesitamos es que las ciudades identifiquen cuál es su vocación. No es lo mismo construir una ciudad inteligente en la Costa Pacífica que en la Costa Atlántica (…) Gracias a la tecnología Montería está transformando el sistema de salud y 294.000 usuarios tendrán mejor atención; con los datos abiertos en cualquier municipio o ciudad se puede hacer control social en calidad del agua, así se mejora la vida de los ciudadanos gracias a la tecnología”, dijo el ministro.

El país está haciéndose cargo de diferentes aspectos que, si todo sale como se espera, llevarán a que Colombia llegue a ser un líder regional en construcción de ciudades inteligentes. Uno de los mayores esfuerzos en este tema es la llegada de la facturación electrónica, con la que se espera, no solo un mayor control fiscal, sino también un respiro para el medio ambiente, toda vez que se dejará de imprimir tantas facturas. Esta iniciativa la estarían viendo realizada antes de 2017, según estimaciones de la Dian y el Ministro de Hacienda y Crédito Público.

Sin embargo, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico explicó que, pese a que el país sí ha hecho la tarea de preocuparse por la optimización en inteligencia de sus ciudades, hay algunos problemas que no la han dejado avanzar. Según esta Cámara, todavía hay retos relacionados con la calidad y cobertura de las nuevas tecnologías y la innovación en sectores principalmente de salud, educación, turismo, movilidad e inclusión social.

El país ya comenzó a hacer la tarea de tener ciudades inteligentes, pero, si nos comparamos con ciudades como Helsinki, Berlín, Nueva York, París o Tokio, se podría decir que aún estamos lejos.

Expertos del sector de comercio electrónico coinciden en que Colombia está rezagado en diferentes temas como la integración consistente y el correcto funcionamiento del transporte público, el acceso a internet inalámbrico a la mayoría de su población, crear mayor confianza financiera y de seguridad en la red, generar mayor conciencia con el medio ambiente y mejorar sus sistemas de salud y de educación. De esta forma, cuando los problemas estén resueltos, se podrá comenzar a pensar en cómo se integran todos los sectores o espacios que los ciudadanos utilizan en un smartphone que, a su vez, está conectado con lo que para ese entonces sería una ciudad inteligente.

Written by In The Loop