shutterstock_50823067

Frecuentemente, cuando pensamos en el futuro de Colombia, especialmente en generación de energía eléctrica, pensamos en casas con paneles solares: paneles solares sobre ti, paneles solares sobre tu familia, paneles solares sobre tu vaca, y paneles solares en los paneles solares. Pero, ¿qué son realmente las energías renovables? ¿Por qué aún no juegan un papel importante en nuestra matriz de generación energética? ¿Qué se necesita para que esto ocurra? In the loop le cuenta.

El sector eléctrico colombiano tiene más de 120 años de historia, comenzando por la creación de la Bogotá Electric Light Co en 1929, la Compañía Antioqueña de Instalaciones Eléctricas (la abuelita de EPM) en 1895; seguida por otros hitos importantes como la construcción de nuestras principales centrales de generación: San Carlos, Chivor, Betania, Guatapé y Guavio entre 1984 y 1993. Pero el gran momento que cambió la historia del sector fue el Gran Apagón en 1992 causado por el Fenómeno del Niño que originó un intenso verano, afectando el nivel de estos embalses y famosamente recordado como episodios como ‘La Hora Gaviria’.
Este evento dejó en evidencia que los recursos energéticos con los que contábamos en ese momento, no eran de ninguna forma suficientes para suplir la demanda energética. Como resultado, se estableció la Ley 143 de 1994, mejor conocida como La Ley Eléctrica, por la que se establece el régimen para la “generación, interconexión, transmisión, distribución y comercialización de electricidad en el territorio nacional (…)”, gracias a esta Ley ahora se garantiza un mejor servicio eléctrico en el país.
Actualmente, aproximadamente el 78% de la energía que consumimos en el país es generada por centrales hidroeléctricas, mientras que el 22% restante es generado por centrales térmicas. Esto se debe principalmente a que hacemos un uso eficiente de nuestros recursos naturales, principalmente el hídrico, y teniendo en cuenta que a nivel mundial, la energía hidroeléctrica es considerada energía renovable; podemos decir que Colombia no está atrasada en materia de renovables, todo lo contrario, hemos estado llenos de renovables desde los años 80. Aunque nuestra importante diferencia con nuestros vecinos, es que mientras que ellos tienen que importar combustibles para generar, nosotros aprovechamos nuestro recurso hídrico, por lo que no hemos estado tan afanados con el tema de energía solar, eólica y en general las llamadas renovables no convencionales como ellos. Sin embargo, tener una matriz centrada en nuestra hidrología nos hace dependientes de esta variable, por lo que hacemos uso de las termoeléctricas en verano, y por la que queremos integrar energía solar en estos momentos de escasez.
Pero nosotros no nos quedamos atrás, la regulación colombiana ha desarrollado un conjunto de leyes y decretos que incentivan el uso de estas tecnologías. Entre las más relevantes se encuentran la Ley 1715 de 2014, la cual tiene por objeto promover el desarrollo y la utilización de las Fuentes No Convencionales de Energía – FNCE, principalmente aquellas de carácter renovable para la reducción del impacto ambiental e incentivo de la economía. Esta Ley establece algunos incentivos tributarios para facilitar la entrada de estas tecnologías, por ejemplo: los contribuyentes declarantes que realicen inversión en investigación y desarrollo para la producción y utilización de energía a partir de FNCE, tendrán derecho a deducir hasta el 50% del valor de las inversiones; también está la exención de pago de los Derechos Arancelarios de Importación de maquinaria, equipos, materiales e insumos destinados exclusivamente para inversión en proyectos de FNCE.
Así como, también está la Resolución 30 de 2018, que le permite a los hogares Colombianos, no solo instalar paneles solares en sus casas para autoconsumo, sino vender estos excedentes a la red eléctrica. Esto tiene muchos beneficios tanto para los consumidores como para el sistema en general, dado que se generan incentivos financieros por la reducción del gasto en electricidad, mejorar el uso del recurso energético, disminuyen las pérdidas en el sistema e incluso también las emisiones de gases de efecto invernadero.
Con la resolución 030 de 2018 de la CREG la Autogeneración de Energía es una realidad. La CREG definió los procedimientos para que los usuarios que generan su propia electricidad se conecten a la red pública y puedan vender los excedentes que generan, lo que significa un gran paso para la incorporación de las energías renovables en Colombia.
Sin lugar a dudas, este cambio permite que los Colombianos participen de forma activa en la generación de energía y se dinamice la economía asociada al sistema eléctrico nacional.
Aún hay mucho que recorrer, pero el camino está casi hecho y está bien señalado para la integración de estas tecnologías. Ejemplo de esto es el Parque Eólico Jepirachi en la Guajira de EPM, tiene una capacidad instalada de 19,5 MW, está en operación desde el 19 de abril del 2004 y está registrado como Mecanismo de Desarrollo Limpio por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático. También tenemos la Granja Celsia Solar Yumbo, la primera de su clase en nuestro país, tiene una capacidad instalada de 9,8 MW, entró en operación en septiembre de 2017; gracias a esta granja se evitará la emisión de 160 mil toneladas de CO2 durante 25 años. Finalmente, tenemos también el proyecto piloto de EPM del parque solar flotante ubicado en el embalse El Peñol, con el cual se busca verificar si los sistemas flotantes de paneles solares presentan un desempeño energético superior al 15% frente a los sistemas tradicionales en tierra.

Written by In The Loop